No digas que no hiciste, porque yo no te conocía y un día… apareciste. Yo no pensaba en más que tomar, yo no pensaba en nada, sólo en bacilar. Yo pensaba que nadie se subiría a mi cabeza, yo pensaba sólo en la cerveza. Y un día cuando tú me odiabas yo te vi, y un día cuando me odiabas te descubrí. Así que no digas que no hiciste nada porque ya no dejo de pensar en tus dedos en la guitarra. Yo no te conocía y de un día para otro, tú apareciste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario