28 diciembre, 2010

Para Marina.

Cada día más grande la semilla, y cada vez más rojos los tomates. Y corriendo con los compañeros me pierdo en este huerto, ensuciando los zapatos en todos los recreos. Seguro que el tío Iván es un excelente jardinero.  El sol de primavera es la cosecha, el frío del invierno, un retroceso. Cómo extraño esos tomates, aquel rojo brillante se instaló en mi cerebro. Las risas de nosotros, niños preocupados del ambiente, y ahora cada vez este mundo es más decadente. El estruendo del timbre me despierta y corro al patio buscando el huerto, ¿dónde están los bellos recuerdos? Cachureos.

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