28 diciembre, 2010

Ex: lo que fue y ha dejado de ser

Te sientes relativamente solo, te cuesta mirar el cielo, te cuesta mirar lejos, pensar. ¿Pensar? Te dijeron que todo está perdido. Nada que hacer. ¿No cuestionarás? Llevas días caminando, sin analizar lo que hay a tu alrededor. Las hojas caen de los árboles nuevamente, crujen con tu avanzar, el frío provoca vaho de tu aliento al hablar, respirar te congela hasta las venas. ¿Y aún así quieres despertar? Se que has estado buscando, lo que nadie ha podido encontrar, te andas buscando. Pero te enredas en laberintos donde nadie te puede sacar. Deja de caer en ti, deja de angustiarte. No tienes fin. Tus pasos se esfuman en un tiempo que no avanza. Tu existencia se prolonga en el tiempo que no avanza. Tu absurda vida continúa en este tiempo que no avanza, y no hay solución. Caeremos. Rodaremos en los recuerdos de tu vida mejor, reiremos de tu conciencia inconsciente, lo que fuiste. Dejamos de ser. ¿Cuál es el temor? Lo peor que podría pasar es despertar. Despertar y gritar en este mundo al cual ya no perteneces, producto de tu constante errar entre sueños y realidad, ¿cuál es la verdad? Sufres por ser híbrido, sufres por algo elegiste. Vive y concéntrate sólo en esto, la vida es tu presente, sin metas, sin sueños, sólo tú. 

Hoy el alba no despunta, ni lo hará. Elegiste la noche para tu eternidad. Nadie volverá a cruzar tu camino, destrozarías lo que fuera para poder escapar, la tristeza ya te cegó. Nada que hacer. ¡Grita! Nadie te va a escuchar. Vive en la noche, lleno de escalofríos, la noche que elegiste. Nada que romper. Corre lo más rápido que puedas, trata de encontrar tu sonrisa, en algún lugar debe estar. Corre lo más rápido que puedas, te vas a encontrar. Los trozos de tu alma, que algún día rompiste, ¿dónde están? Sientes como poco a poco tu cuerpo se va cortando, se va desparramando. Estas perdido, y creando el ritual más antiguo. Separando tu cuerpo de tu mente. Lo que te fue asignado, de lo que elegiste. Te sientes fatigado, y de pronto, dejas de respirar. Escuchas todo, en la tregua que tu cuerpo se ha tomado. Revienta todo en un segundo, todo lo que conocemos. Tu corazón dejó de latir. Ahora deja de sufrir. Descubre que el maravilloso mundo que te conté nunca existió. Trata de rescatar por última vez los hermosos colores de paisajes que una vez construí para ti, roza con todos tus poros el frío de la madrugada, busca en ti los mejores recuerdos de tu infancia. Cánsate ahora por todo lo que caminaste. Llora para ahogar todas las risas que me diste. Elige lo que quieras, escóndete dónde sea. Ódiame y aún así entérate de que en el último de tus suspiros te regalo sólo una salida: duérmete en mis brazos y te aseguro que no volverás a despertar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario